Hay días como este, en los que pareces olvidar por completo lo que es y podría ser. Hay días como este, en los que parezco estar en el limbo, en la nada, estar donde están las cosas que se dejan al olvido y al tiempo que no va a regresar. Hay días como este y como otros, en los cuales el destino, ese que nos unió, nos amenaza con recordarnos que podemos perder cada cosa que nos ha dado de la misma manera que nos llego. Hay días en los que me prometo aceptar perderte y dejarte ir, hay otros en los que rompo esa promesa. Hay días en que realmente no se cuanto mas podría resistir tu permanente ausencia, tu espacio vació y mi soledad a tu lado. Hay días peores, en los que me inclino por la opción menos dolorosa que me das: guardar la esperanza que recuerdes pasar fugazmente por tu vida y darme el oportuno consuelo de saber que jamás te dolerá el final de nuestra historia. Abre los ojos, mira al pasado, mírate las manos, el cabello y hasta los sueños, mira la distancia, mírate al espejo, mira lo que sientes, mientras solo tú te excusas. Mírate los ojos, aquellos cuyos mares derramas ahora sin motivo, mira tus caprichos, los que cumples y los que pides, los que encuentras y pretendes. Mira tu sonrisa la que leve desaparece en instantes, que no perdura, que ya no ríe, que no divierte. Mira hacia el presente solitario y agonizante, indiferente como sueños que mueren de tu mano, como amores que aniquilas y transcurren, y esa historia donde miedos y fantasmas, y razones sin razones, me exilian de tu vida, donde en ilusiones de una vida no tan sola, disocias motivos de un amor intrascendente. De instantes, de palabras, de excusas y momentos, pero suficiente para ocultarte en las mañanas. Mira tus motivos lejanos y pasajeros, aquellos que te quedan, aquellos que tú inventas, y que vives, y que pasan.Mírate y mira a tu alrededor, alrededor donde solo tú te encuentras, donde lejos yo te invento, donde tierno tu me matas.
Vería como que la punta de mis dedos bajaran desde tu boca hacia el sur de tu corporal perfección, y mientras en tus labios, tus dientes morderían tu nerviosismo, y así mis dedos uno a uno, dan libertad al los botones que te someten, y sin sentirlo caería desde tu timidez hasta mi curiosidad cada secreto que existe en nuestro silencio.
Entre la distancia de y tu miedo y el espacio de mi cobardía me pondré la mascara y el disfraz siempre en silencio. Te mirare a los ojos, poco a poco robare de tu boca una sonrisa que llegara hasta tu alma, dejare que mis ojos escuchen lo que no dices, aprenderé a ver en tu silencio lo que quieres, y uno que otro día te sorprenderé, con cosas que te arrugarán el corazón y harán caer una a una las piedras de aquella muralla que inventaste entre los dos, robare uno que otro beso a escondidas a tus labios sin que ellos lo perciban y entrare en tu mente con algunas palabras que no podrás olvidar. Dejare que mis manos entiendan cada uno de tus miedos, para que poco a poco te abracen y enseñen que si es posible empezar de nuevo. Dejare que tu soledad cada día mas triste extrañe mi tristeza cada día mas sola, para que tu melancolía empiece a abandonarte, y mis verdades inertes en tu mente recorran tu cuerpo hasta tu corazón, marcando su perfecto trasegar de respuestas inconclusas. Inventare excusas validas y absurdas para robarte cada día un segundo mas de tu perfecta compañía.
Y así, tu solo y yo triste, yo triste y tu ya no tan solo.
Mientras paso a paso en el camino dejare migajas que marquen aquel rumbo, que tus dudas recorran hacia las respuestas que abrirán tu corazón, para así, suave y muy en silencio grabar mi nombre en los antiguos recuerdos de tus futuros anhelos. Mientras yo dejaré a un lado mis mentiras aquellas que a mi misma digo y que solo yo creo, dejaré en el ropero colgados mis mas finos y crueles disfraces, dejaré mis mascaras a un lado y volveré a sonreír, te mostrare mis mas absurdos temores mientras mis brazos acogerán tus mas bellas fantasías, y así tan cerca pero a la vez tan distantes abriremos las puertas del castillo que empezamos a construir. Dejare que desnudes tu alma tan lentamente que no te darás cuenta de aquel frió que la realidad produce, mojaré con el roció de la mañana cada excusa que improvisadamente inventes y secare las mentiras piadosas que emitas para huir de mi lado, sacare a tomar el sol tus mas oscuros miedos, y así, sin que tu lo notes florecerá en primavera el recuerdo de mis ojos en tu mente. Entenderás que sin quererlo descubrí tu vida y me enamore de ella, y lejos mientras huyes dejarás que aquel miedo siga su camino, mientras tu darás la vuelta y miraras hacia atrás, y en tu silencio casi sepulcral abrirás los ojos, y paso a paso durante el camino llegaras a mi lado, me tomaras de la mano, y ahora tu ya no tan solo y yo ya no tan triste, nos miraremos a los ojos y empezaremos a dejar de decirnos mentiras...




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