
Una persona bastante alegre, de vez en cuando muy malhumorada, totalmente callada y a la vez insoportablemente elocuente. Un metro cincuenta y seis, a veces cincuenta y cuatro, también unos cincuenta y dos, tres, cuatro o cinco kilos. Dos ojos marrones, medio tirando a miel espesa como caramelo; eso, como dos caramelos, mucho chocolate, muchas letras. Pelo; largo, que cuando crece se deshace y desaparece y se pone claro, porque es negro en general. Interminables preocupaciones a cerca del futuro; negación total a mirarme en el espejo más de tres segundos, pero a veces ellas si se miran y las dejo, cuando quieren salir de adentro...




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