Por motivos que conoces paso las tardes escuchando a Coltrane y, lo reconozco, abusando de los recuerdos y del diazepam. Cómo me gustaría no obstante que apreciaras esta lluvia monótona, cansina y cinematográfica que tiñe los cristales.
La luz hace días que me esquiva, y mi habitación huele a jazz, a ropa que necesita un lavado y a vasos que contienen restos de existencia. Y así se pasan las horas, arañando la memoria de lo nuestro, desgastando la piel del sillón con uñas que antaño surcaron tu piel.
Si por casualidad volvieras ahora -cosa improbable, cosa in*-deseable- no reconocerías el montón de palabras huecas en que me estoy convirtiendo.
Y como no creo en las casualidades por el momento me encomiendo a Coltrane y, si la noche viene muy oscura, a unos miligramos de diazepam.
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*tachar si no corresponde, variable de día, hora, minuto y segundo.






